Por: Dayana Cutipa (14) y Maryori Canaza (14)
¿Cuántas veces lo habré escuchado?
Que ya pasará.
Solo espera.
Esperar no es suficiente,
y al final lo que se me pasa
es la vida.
El tiempo ayudó a sanar la herida,
pero el dolor nunca desaparece.
El choque de cada roce
me recuerda constantemente
todo por lo que viví.
Porque cuando tapas una herida
puede llegar a infectarse,
pero cuando la dejas al aire,
poco a poco sana con normalidad.
Quizá con el dolor ocurra lo mismo:
hay heridas que necesitan ser vistas,
sentidas y aceptadas
antes de poder sanar.
“Tú no eres lo que te hicieron creer”,
me dijo.
“Tú eres mucho más.
Yo lo estoy descubriendo,
algún día lo verás”.
Rodéate de quienes no duden en abrazarte
cuando te quemes,
cuando el dolor vuelva a aparecer.
A veces,
al voltear
y mirar el pasado,
recordaremos lo que pasó,
pero ya no sentiremos el ardor.
La herida será parte de nuestra historia,
pero ya no tendrá que seguir siendo
parte de nuestra vida.















