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Ese primer libro que despierta el amor por la lectura

Muchos jóvenes aún no han encontrado una historia que los invite a seguir leyendo.

Por: María Fernanda Castro (15)

Cuando somos alumnos, leer se acompaña con la palabra: TAREA. Hay que leer un libro, responder preguntas y demostrar que entendimos la historia. Y después encima nos preguntamos, por qué algunos estudiantes piensan que leer es aburrido. Tal vez deberíamos empezar por permitir que la lectura sea una elección.

Yo descubrí ese gusto a los 11 años con Harry Potter (por cierto, aún espero mi carta de Hogwarts). No pensaba en mejorar mi vocabulario o cumplir tareas; solo quería saber qué ocurriría con mi personaje preferido. Poco a poco entendí que un libro podía ser una forma de viajar, imaginar y encontrar mundos que quería compartir. Por eso creo que fomentar la lectura no es pedir a los estudiantes que lean más, sino ayudarlos a encontrar el gusto en ello.

El Festival del Libro de mi colegio es una manera diferente de acercarse a los libros. Los alumnos realizan cuentacuentos, monólogos, se disfrazan de personajes y recomiendan sus libros favoritos. Esta última actividad es la que más me gusta porque cuando un estudiante recomienda una historia, no habla solo de un libro, sino que comparte un poco de sí mismo.

Por otro lado, tenemos que reconocer que un distractor de la lectura está presente en nuestras vidas; los videos y las redes sociales nos mantienen ocupados y sin darnos cuenta ya pasamos horas viendo en la pantalla todo tipo de contenido que después no recordaremos; leer un libro en cambio requiere tu paciencia e imaginación, no es una competencia sino ser conscientes de que le prestamos nuestra atención.

Por último, si bien es cierto que leer nos ayuda a pensar, comprender y comunicarnos, también es una forma de desestresarse y más que obligar a los alumnos a leer, deberíamos crear los espacios para que descubran el placer de hacerlo. Quizá todo empiece con un colegio que haga de la lectura una experiencia divertida, y un estudiante que, después de encontrar una historia que realmente disfrutó, cierre el libro y piense: “¿Y ahora qué voy a leer?”.

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