Amar al Perú no se limita a cantar el himno y corear con la hinchada.
Por: Lorena Ranilla (15)
Durante mucho tiempo, el peruano ha sido reconocido por su gran patriotismo, acción solo reconocida en su alardeo por la hinchada y su coro impecable, naciente del fervor colectivo. Sin embargo, este accionar es contradictorio y visto como superficial, puesto que, fuera de los «90 minutos» que dura un efímero partido de fútbol, las voces se vuelven mudas e indiferentes hacia los problemas crecientes del país.
Ante ello, se cuestiona el desarrollo de la identidad nacional y, cuando se observa en los jóvenes, son las instituciones educativas y, en particular, la escolta, aquellos reconocidos como ejemplo de total disciplina, respeto por los símbolos patrios, reconocimiento a la historia y quienes aprenden a amar al Perú. No obstante, la verdadera cualidad de esta estética es la conciencia de sus deberes y responsabilidades como ciudadanos.Todos aquellos lunes donde se corea el himno, se levanta el estandarte y uno se pone la mano al pecho no deben ser únicos para ceremonias militares.
Hemos de aprender a regir nuestra conducta no únicamente cuando la emoción de las marchas o los minutos en la cancha nos llenan de gracia; por el contrario, agregar esta misma rigidez a nuestras acciones diarias, como, por ejemplo, en la espera del autobús, mantener el orden y solo subir en un paradero autorizado, mantener las calles limpias o apoyar a las autoridades con el orden de la comunidad, son también tan importantes como la representación y reconocimiento peruano en el extranjero.
Además, hemos olvidado que, adicional a nuestros derechos, también se incluyen nuestras responsabilidades y deberes. En el caso de las estudiantes, esto significa respetar las normas y colaborar en beneficio de la comunidad educativa. De esa manera, se fomenta la conciencia ciudadana y, por ende, se actúa por el interés colectivo, dejando de lado actitudes nepotistas, fortaleciendo el sentido de justicia.
La escolta es símbolo de una rigurosa estructura y estándar que integra estos ámbitos en un entrenamiento que se vive a nivel físico y un compromiso ético; estas son las bases para convertirse en un ciudadano responsable.La escolta significa el ejemplo de civismo en desarrollo y es propio de todos adoptarlo para construir un mejor país. Enorgullecernos y levantar la mano al pecho en el himno es ser patriota, pero también lo somos cuando no dejamos nuestros desperdicios en espacios comunes.

















