Por: Paulina Quispe Meza (16)
A unas semanas después de aplicar la prueba PISA, varios países quedaron en descontento y confusión ante los resultados obtenidos. El nivel de razonamiento de varios estudiantes estaba por debajo del promedio de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Esto es debido a causas principales como la pandemia y varios factores más, lo que forzó a varios estudiantes a hacer uso del celular de manera excesiva con el algoritmo de varias redes y que también hayan sido expuestos al uso de la inteligencia artificial.
Lo que generó cierta apatía por aprender, por enseñar y por querer ayudar y contribuir al país o al mundo. El simple hecho de que hayamos sido carcomidos por la pandemia no significa que el principal problema sea el estudiante, sino más bien la comunidad educativa y la vulnerabilidad que ha dejado la pandemia y ciertos factores tecnológicos.
También el sistema educativo ha sido un gran factor en este problema, pues el estudiante se ve forzado a sacar las mejores calificaciones, sea o no con comentarios pasivo-agresivos o algunas indirectas o directas. Siempre se verá forzado para tener las mejores calificaciones, lo que de por sí hace que también ciertos estudiantes no quieran aprender ni encuentren esa motivación ni amor por la educación.
A lo que me voy como estudiante es a que refuercen nuestro amor y agradecimiento por la enseñanza, pues bien sabemos que no todos tienen acceso a la educación, como es el caso de muchas mujeres. Nosotros sabemos que somos estudiantes, pero sabemos que allá afuera somos la última esperanza de alguien que busca justicia. La generación bien denominada «de cristal» también debe ser educada de manera diferente a ciertas generaciones.

















