Por: Rafaela Balarezo (12) y Alexa Baca (13)
La señora Elizabeth fue estafada con un “juego online” al dar sus datos bancarios, perdiendo sus ahorros.
El caso de Elizabeth refleja una de las formas más comunes de estafas digitales, donde los delincuentes utilizan mensajes anónimos, promesas de dinero fácil y supuestos “juegos online” para atraer a las víctimas. Estos mecanismos se conocen como fraudes piramidales o de phishing financiero, ya que simulan entregar beneficios al inicio para generar confianza, pero finalmente logran obtener acceso a los datos privados y al dinero de la persona. Elizabeth, al aceptar el juego y entregar su información bancaria, permitió que los estafadores retiraran sus ahorros de manera encubierta. Este tipo de delitos aprovecha la necesidad económica y la falta de conocimiento en seguridad digital para manipular a las víctimas, que terminan perdiendo su dinero y, en muchos casos, sufriendo consecuencias emocionales y familiares.
La experiencia de Elizabeth nos enseña que el dinero rápido y fácil en internet es un engaño. Es importante desconfiar de invitaciones desconocidas y nunca compartir datos personales o bancarios sin verificar la legitimidad de la fuente. En un mundo cada vez más digitalizado, la educación en ciberseguridad y prevención de fraudes es fundamental para proteger nuestro esfuerzo y el bienestar de nuestras familias. La confianza es valiosa, pero la precaución es necesaria para no caer en trampas que pueden dejarnos sin nada.
Dinero fácil, pérdida segura.
Hace no mucho hubo un caso de estafa donde varios jóvenes fueron engañados con el cuento del cobro de la lotería de La Tinka. Un hombre se les acercó y les dijo que había ganado el premio, pero que no podía cobrarlo porque tenía problemas de vista. Para convencerlos, les mostró un boleto aparentemente ganador y les pidió ayuda para poder retirar el dinero. A cambio, les prometió darles una parte del premio.
El sujeto les solicitó primero un “apoyo económico” para realizar los trámites, asegurándoles que luego les devolvería el dinero junto con la recompensa prometida. Los jóvenes, confiados en su palabra, entregaron en total más de S/ 3000 soles. Sin embargo, después de la transacción, el hombre desapareció y nunca más volvieron a saber de él.
Este caso dejó en evidencia cómo los estafadores se aprovechan de la ingenuidad, confianza y desconocimiento de las personas para prometerles dinero fácil o supuestas ganancias.

















