Home / PORTADA / La interacción social, antes y después de la tecnología

La interacción social, antes y después de la tecnología

Por: Miguel Mogrovejo (16)

¿Se han preguntado cuánto tiempo pasamos con la tecnología a comparación del tiempo compartido con los amigos y familia? Recuerdo alguna vez que mis padres me contaron que antes se esperaban cartas, se hacían visitas y se socializaba; ahora solamente tecleamos en nuestros celulares caracteres e información vacíos de sentimiento.

En estos últimos tiempos la tecnología se ha desarrollado a pasos agigantados. Comparemos el siglo XXI con el siglo XX; el cambio es radical. Antes la comunicación entre personas era física y real, uno cerca del otro, había que reunirnos en nuestro barrio, casa o escuela, teníamos esa necesidad pura y natural de querer socializar. En caso de vivir lejos, no existía el WhatsApp, se enviaban cartas escritas a mano por el correo postal; pese a la demora, la intención de comunicar estaba allí. Lo más importante era la dedicación y la consideración que le tenías a la persona, el querer conversar, estar en contacto con ella, esos sentimientos invaluables en esos momentos que quedaron grabados en nuestra vida.

Sin embargo, en la actualidad moderna y tecnológica en la que vivimos, principalmente los jóvenes parecen tan conectados, más no presentes. Cuántas veces ustedes han reaccionado a fotos, videos y audios, visto y seguido modas y tendencias, pero al final del día, al desconectarnos, sentimos una sensación de vacío: la sensación de no estar presente.

La tecnología nos abre muchas puertas en los campos de estudio, recopilación de información y síntesis de resultados, acorta distancias al permitirnos llamadas y video, mensajes que llegan más rápido que lo que demoramos en escribirlos y la implementación de IA para agilizar nuestros trabajos o tareas, pero eso no significa que debamos depender exclusivamente de los entornos virtuales para comunicarnos. No hay que olvidar que las conexiones verdaderas, las que perduran en el pensamiento, no se hacen a través de una pantalla fría e inexpresiva, sino a través del puente que abre paso al corazón.

Es importante que nosotros los jóvenes tomemos conciencia de lo que está pasando con nuestras interacciones sociales, veamos que es necesario el espacio para dialogar y compartir, pero no a través de un celular ni de cualquier aplicación: una reunión casual en el parque mientras llueve, un almuerzo compartido entre amigos después de las clases o simplemente un encuentro ocasional en la calle, un cálido abrazo cuando lo necesitas; eso es lo que nos permite estar presentes en la vida de los demás, eso es lo que llena nuestro corazón, nos permite comprender al otro, ser empáticos con los demás, ver cómo se siente; cosas que no podemos crear y construir mediante mensajes de texto.

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *