Madurez y responsabilidad se ve en la cantera del equipo rojinegro.
Por: Ana Paula Ayala (14)
F.B.C. Melgar y su Liga Sub-14 demuestran que el fútbol juvenil no es una simple promesa, sino una realidad actual construida con disciplina, dedicación constante y sueños heredados. Jugadores como Mathias Germán Carrión Loaiza, de 14 años son la prueba de que, cuando la pasión se une al desarrollo deportivo, los ideales tienen la fuerza para correr detrás de un balón.
Cada entrenamiento, cada partido amistoso, cada partido de liga busca perfeccionar habilidades, inculcar disciplina y entender qué significa sacrificarse por algo más grande que uno mismo en cada uno de los jugadores. Guiados por entrenadores que exigen constancia y buena técnica, los jugadores de la Sub-14 coinciden en que representar al club exige algo más que solo talento.
Uno de esos jóvenes es Mathias, quien vive el fútbol con la misma intensidad que su equipo. Inspirado por su abuelo, que también fue futbolista, decidió desde muy pequeño seguir sus pasos y soñar con el profesionalismo. Para él, vestir la camiseta rojinegra “es un sentimiento de gran satisfacción, porque es un esfuerzo de todos los días y hay un nivel de competencia alto para llegar a estas instancias”.
Su historia no ha estado libre de dificultades. Una operación de rodilla lo obligó a detener su crecimiento deportivo, pero logró recuperarse y ponerse al ritmo de sus compañeros. Para Mathias, la unión del equipo es una de las mayores motivaciones para seguir adelante. El joven arequipeño busca superarse cada día y dar lo mejor de sí en cada partido. Aunque no sabe si llegará a ser profesional, confiesa que sería un sueño hecho realidad. Anhela ver su nombre algún día en la lista de jugadores de la selección nacional, como prueba de que el esfuerzo rinde frutos.
















