Por: Ruth Laguna Checca (14)
En el colegio, una de las manerasmás habituales de medir nuestrorendimiento son las califi caciones.Ese número puede indicar si aprobamos o desaprobamos un curso,pero ¿realmente esto puede demostrar cuánto hemos aprendido?Considero que las notas son muyimportantes para conocer nuestroprogreso académico, pero en sí estas no representan completamentenuestras capacidades de aprendizaje.
Una califi cación puede depender de varias causas. Un estudiantepuede tener el total conocimiento acerca del tema y, durante unexamen, sentirse nervioso, confundirse o quedarse sin tiempo pararesponder. También puede suceder que una persona necesite mástiempo para comprender un cursoy, después de practicar, consiga dominarlo. Una nota obtenida en unmomento determinado no siemprerefl ejará ese proceso.
Además, aprender indica desarrollar varias habilidades. Resolverproblemas,investigar,expresarideas, trabajar en equipo, crearproyectos y encontrar soluciones son capacidades que no necesariamente son representadas por unascifras. Un alumno puede tener varias difi cultades en una asignaturao incluso puede destacar en otrasáreas. Esto no signifi ca que tengamenos capacidad para desarrollarun aprendizaje.
Sin embargo, las notas cumplenuna función fundamental, permitiendo identifi car qué contenidosse han comprendido y cuáles necesitan un mayor esfuerzo. Tambiénayudan a estudiantes y profesoresa reconocer avances y difi cultades.Pero el problema aparece cuandouna califi cación se convierte en laúnica manera de juzgar el aprendizaje.
Una nota puede ocupar un espacio pequeño en una libreta, peroel aprendizaje de un estudiante esmucho más grande que cualquiernúmero. Las califi caciones pueden orientarnos, pero no deberíandefi nir nuestra inteligencia, nuestro esfuerzo ni nuestro potencial.Aprender debería signifi car crecer,comprender y desarrollar nuestrascapacidades, no intentar convertirtodo ese proceso en una cifra.

















