En el colegio, la música ayuda a desarrollar creatividad, disciplina y trabajo en equipo.
Por: Matteo Melo (15) y Fernando Bustinza (16)
Creemos que la música debería tener un lugar más importante en la formación escolar, porque contribuye al desarrollo de nuestra creatividad, concentración y disciplina, además de permitirnos expresar emociones. Cuando aprendemos a tocar un instrumento, debemos practicar y ser pacientes para mejorar. Formar parte de una banda también enseña a escuchar, respetar los turnos y asumir responsabilidades. Los errores forman parte del aprendizaje.
La UNESCO reconoce que la educación artística puede favorecer la creatividad, el pensamiento crítico y la colaboración. Por eso, la música puede complementar una educación integral sin reemplazar otras materias.
La música fortalece la convivencia. Cuando los estudiantes interpretan una canción juntos, necesitan escucharse y colaborar para alcanzar un resultado común. Es una forma de expresar emociones difíciles de explicar y, al mismo tiempo, crecer como personas.
En el caso de Arequipa, este arte también puede acercar a los estudiantes a las expresiones culturales de su propia región. Conocer canciones y tradiciones locales permite fortalecer la identidad y valorar el patrimonio cultural.
La música no garantiza, por sí sola, mejores calificaciones. Sus principales aportes se relacionan con el desarrollo de la creatividad, la participación y la capacidad de expresión.
La formación musical puede adquirir un sentido más profundo cuando se comprende como una experiencia capaz de despertar sensibilidad ante aquello que muchas veces pasa desapercibido. El contacto constante con una disciplina artística permite descubrir nuevas maneras de percibir el entorno, interpretar significados y construir una mirada propia frente a distintas situaciones. Asimismo, acercarse a obras de diferentes épocas favorece el reconocimiento de cómo las sociedades han transmitido ideas, memorias y formas de comprender su realidad.

















